Dispossesions in the Americas

Dispossesions in the Americas

  • Inicio
  • Explorar
  • Autores
  • Sobre
  • Arte
  • Cuerpos
  • Planes de Estudio
  • Herencia Cultural
  • Mapas
  • Territorios
Volver a Explorar

Leyendo en Inglés

Narrativa 1763 - 1765

Insights into Indigenous Leadership: Negotiations between the Amanajó and the Gamela Peoples and the Colonial Power in the Captaincy of Maranhão (1763-1765)

  • Silva, Felipe W.

Geographical map of the captaincy of Maranham, which can serve as a Memoir on the population, culture, and the most salient aspects of the Captaincy. Prepared by Major Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Luso-Brazilian National Library.

Geographical map of the captaincy of Maranham, which can serve as a Memoir on the population, culture, and the most salient aspects of the Captaincy. Prepared by Major Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Luso-Brazilian National Library.

Narrativa 1763 - 1765

Una mirada al protagonismo indígena: negociaciones entre los Amanajó y los Gamela y el poder colonial en la capitanía de Maranhão (1763-1765)

  • Silva, Felipe W.

Mapa geográfico de la capitanía de Maranham, que puede servir como Memoria sobre la población, la cultura y los aspectos más salientes de la Capitanía. Preparado por el Mayor Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Biblioteca Nacional Luso-Brasileña.

Mapa geográfico de la capitanía de Maranham, que puede servir como Memoria sobre la población, la cultura y los aspectos más salientes de la Capitanía. Preparado por el Mayor Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Biblioteca Nacional Luso-Brasileña.

Resumen

Este ensayo analiza los procesos de desplazamiento de los pueblos Amanajó y Gamela en la capitanía de Maranhão, entre los años 1763 y 1765. Bajo una historiografía que busca enfatizar el rol de los indígenas en la aplicación del Directorio en la América Portuguesa, este texto propone una mirada sobre el modo en que los indígenas en la capitanía de Maranhão veían la realidad colonial, mucho más allá de una visión de autocompasión, pasividad o resignación frente al sistema que se les imponía. En base a documentos administrativos coloniales, escritos por personas no indígenas, se pueden extraer numerosos indicios de lo fundamental que resultaron las poblaciones indígenas para el proceso de colonización, por cuanto era necesario ganarse la confianza de los habitantes locales, modificando a veces el curso de las pretensiones del imperio portugués hacia América. Desde el dominio de la Lengua General para convencerlos de trasladarse a los lugares establecidos por los portugueses hasta la implementación de una logística que pudiera mantener a estos pueblos en sus nuevos asentamientos, la experiencia demostró los diversos intereses en juego, lo que permite dimensionar su carácter complejo y dinámico y, de esta manera, coloca a los indígenas en un papel protagónico no solo en el proceso colonial sino también en su propia historia.

En 1755, el rey José I implementó la Ley de Libertad de los Indios, que no solo establecía la condición de libertad para las poblaciones indígenas, sino que también ponía fin al control de las órdenes religiosas en los asentamientos, que hasta entonces tenían el monopolio de la mano de obra indígena.1 La condición de ser libre, en lugar de liberado, a la vez dio margen al imperio portugués para no renunciar a su tutela sobre los indígenas, instituyendo en 1757 el Directorio de Indios, que preveía no sólo incorporar a las poblaciones indígenas a la sociedad colonial portuguesa, sino también equipararlas a los blancos.2

Inicialmente diseñado para las realidades fronterizas no solo de los estados de Grão-Pará y Maranhão, área correspondiente a los actuales estados de Pará, Maranhão, Amazonas y Piauí,3 sino también de la región de Rio Grande de São Pedro, correspondiente al actual estado de Rio Grande do Sul, el Directorio de Indios fue responsable de transformar las antiguas estructuras aldeanas misioneras en asentamientos civiles, elevándolas a la categoría de Pueblos o Plazas. En el caso de los estados de Grão-Pará y Maranhão, para ocupar estas regiones fueron necesarias varias expediciones de desplazamiento hacia el interior, con el fin de sumar así nuevos residentes que engrosaran la población de los Pueblos y Plazas de Indios.

Según lo dispuesto en el párrafo 6 del Directorio, las expediciones para reclutar mano de obra ya no debían estar basadas en guerras justas ni en tropas de rescate, sino en el convencimiento y la persuasión de que la alianza con los portugueses podía ser un excelente negocio, así como también en la aceptación de sus modos de vida.4 En este sentido, muchos indígenas aceptaron habitar los asentamientos establecidos por los portugueses, con el argumento de que obtendrían ventajas y beneficios. Para el imperio portugués esto era de fundamental importancia, pues ganar la confianza de los indígenas significaba mantener su posesión en las Américas, ya que los extranjeros hostigaban constantemente el territorio, como era el caso de holandeses y españoles (Farage, 1991; Coelho, 2016).

Sin embargo, no basta con considerar este enfoque utilitario en la ocupación de los asentamientos; es necesario también tener en cuenta la lectura que los propios indígenas hacían de estos desplazamientos de sus tierras de origen hacia las aldeas y lugares fundados por el Directorio Pombalino. Se destacan pues dos casos, referidos a los pueblos Amanajó y Gamela, entre los años 1763 y 1765, en la capitanía de Maranhão; en los que es posible advertir varios mecanismos de negociación entre el poder colonial y las poblaciones indígenas, quienes, por su parte, encontraron durante este periodo una forma de hacer valer sus intereses (Dornelles, 2021). Periodo que fue identificado en documentos del Archivo Público del Estado de Pará (APEP) y del Archivo Histórico de Ultramar (AHU).

En septiembre de 1763, en la región de Pastos Bons, parroquia de São Bento das Balsas, ubicada sobre el río Itapecuru al sur de la capitanía de Maranhão; Joaquim de Melo e Póvoas, gobernador de la capitanía, informó al gobernador y capitán general del Estado de Grão-Pará y Maranhão, Manuel Bernardo de Melo e Castro, que había habido una ocupación de la Hacienda Mangabeiras por parte de los indígenas del pueblo Amanajó. El gobernador también informó que los indígenas habían cerrado todas y cada una de las formas de comunicación, sitiado a los residentes, matado al ganado y confiscado sus manantiales y cultivos.

Ante esta situación, según la documentación, los pobladores se vieron obligados a unir fuerzas para “sacarse de encima a esos bárbaros” (APEP, Códice 120, Documento 77), forma en que la fuente se refiere a los indígenas de la época colonial, reuniendo a 97 personas, además de pedir la ayuda del reverendo padre José Antônio de Freitas, capellán de Oeiras, capital de la capitanía de Piauí; y del propio gobernador, João Pereira Caldas quien, en aquel momento, estaba en misión en la citada parroquia.

La hacienda de Mangabeiras al parecer no era de fácil acceso, ya que la documentación sugiere que, a pesar de pertenecer a una parroquia muy poblada, la tropa formada por los vecinos y el propio capitán general de São Bento das Balsas demoró aproximadamente cinco días en poder llegar. La documentación a su vez da cuenta que el asentamiento de los Amanajó se ubicaba cerca de la estancia ganadera, por cuanto en ella figura que “un atemorizante asentamiento de gentiles” la tenía sitiada. “Gentiles”, “bárbaros”, “salvajes”, por citar algunos de los ejemplos más recurrentes en las fuentes coloniales, era la forma en que los portugueses buscaban descalificar a la población indígena, utilizando esto como justificación para continuar el proceso de colonización y la consecuente expropiación de sus tierras (Coelho, 2002).

La principal razón por la que se le pidió ayuda al padre José Antônio de Freitas, más allá del hecho de ser un conocedor del lugar, era porque hablaba la Lengua General; al tiempo que los vecinos habían caracterizado a los indígenas que ocupaban la hacienda como: " gentiles, extraños tanto en lo que hace a sus armas, sus signos y su lengua; y que además, en una casa donde se los había visto, se escucharon algunas palabras de la Lengua General" (APEP, Códice 120, Documento 77). En lo que concernía al religioso, vio en esta situación una oportunidad no sólo de convencer a los Amanajó que desalojaran la finca, sino también de convertirlos a la fe cristiana.

Una vez llegado a donde estaban asentados los Amanajó, el sacerdote – que conocía la Lengua General — logró adentrarse en el lugar en compañía de “uno de los dos muchachos” que habían sido capturados por los vecinos de la Parroquia de São Bento das Balsas. La documentación narra que después de llegar a “la zona alta de un bosque”, José Antônio de Freitas “se adentró entre ellos [los Amanajó]” y, después de cierto tiempo, los indígenas depusieron las armas y “dejaron el lugar”, atribuyendo todo esto justamente a la habilidad que el religioso tenía con la Lengua General (APEP, Códice 120, Documento 77).

En este contexto, el dominio de una forma de comunicación con los pueblos indígenas debe ser interpretado como algo más que la adquisición de un mecanismo de negociación con las poblaciones locales con el fin de satisfacer los intereses de la Corona. Constituye también una forma en la que los propios indígenas podían obtener ventajas y beneficios aliándose con los portugueses, ya que, si bien esto se presenta dentro de una relación de poder asimétrica, no se puede perder de vista la dimensión del protagonismo que tenían las poblaciones indígenas en la conducción del propio proceso de colonización en la América portuguesa.

La documentación informa que el sacerdote, luego de este hecho, comenzó a ser admirado por los indígenas, al punto de seguirlo hasta un determinado lugar, solo identificado como “en el bosque, donde se han establecido” (APEP, Códice 120, Documento 77). Vale la pena recordar que el religioso había ido a la Parroquia de São Bento das Balsas en misión, y que pronto debía regresar a Oeiras, cerca de Pereira Caldas. Sin embargo, tras el establecimiento de los Amanajó en el interior del sur de Maranhão, los indígenas se opusieron a que el sacerdote se fuera de allí, por lo que el eclesiástico se vio obligado a postergar su regreso a Piauí; en un intento de las autoridades – que no se atrevían a contradecir las demandas indígenas - por establecer una relación de confianza con los Amanajó.

Lo sucedido durante la migración de los Amanajó permite demostrar, una vez más, que, a pesar de las desproporcionadas relaciones de poder y del gradual y violento proceso de expropiación de las tierras indígenas, estos pueblos lograron dotar de nuevos sentidos y significados a los instrumentos coloniales. Por caso, en este episodio los Amanajó encontraron una forma de hacer valer sus intereses, de los que dependía no solo la continuidad de la vida cotidiana de los residentes de la Parroquia de Pastos Bons, sino también el proceso de colonización portuguesa en Maranhão.

Otro caso emblemático que nos permite reflexionar sobre el rol de las poblaciones indígenas como actores en la colonización portuguesa, es el desplazamiento a la Plaza de Lapela de los indígenas Gamela; lo que hace que nuestro foco se desplace un poco más al oeste de la capitanía de Maranhão. Llevada a cabo en 1764 por el líder de los Gamela, la reubicación de este pueblo requirió una serie de negociaciones por parte del gobierno, que llegó incluso a utilizar recursos de la Real Hacienda para obtener productos con el fin de persuadir a los nativos de las ventajas que conllevaba su asentamiento en la nueva colonia.

En una carta fechada el 4 de agosto de 1764, Joaquim de Melo e Póvoas informa en detalle sobre este desplazamiento de los indios Gamela. Se indica que el gobernador de Maranhão necesitó emplear recursos de la Real Hacienda para persuadir al jefe Beibeto, de Aldeia Grande, de inducir al resto de los indios de su comunidad a aceptar ser relocalizados en la Plaza de Lapela, comenzando por el hecho de “vestirlo bien” (AHU, Avulsos do Maranhão, Caja 41, Documento 4065). Si bien este acto del gobernador puede referirse al párrafo 15 del Directorio, también es necesario considerarlo desde la perspectiva y el significado que daban los propios indígenas a la vestimenta, más allá de un valor comercial. En este sentido, Márcio Couto Henrique (2014) destaca el hecho de que también hay un valor simbólico en los intercambios y transacciones entre las poblaciones indígenas y los agentes del Estado.

En este contexto, es importante recordar también que la legislación pombalina consideraba a la figura del jefe indígena del asentamiento como responsable de la administración de los Pueblos y Plazas junto con el Director. Esto permite dimensionar el poder con el que se había investido a Beibeto para mediar en las negociaciones con el gobierno, con el propósito de que pudiera convencer a sus pares de las ventajas de desplazarse al espacio establecido por el poder portugués. Tal era el poder de la autoridad indígena que, además del “regalo” que recibió de Melo y Póvoas, también sugirió al gobernador que enviara paños, vestimentas y herramientas que, en opinión de Beibeto, sería una forma de convencer a los Gamela de desplazarse hacia Lapela.

Es posible entonces interpretar el resultado de este caso desde dos perspectivas diferentes. Por el lado del imperio portugués, se destaca la importancia de haber satisfecho en forma rápida los intereses de sus súbditos, algo establecido en la legislación del Directorio, pero además algo fundamental dada la dependencia que la permanencia de la colonización portuguesa en América tenía del mantener la connivencia de los indígenas. Por el lado de los Gamela, este proceso de negociación muestra la lectura que los propios indígenas hacían de la realidad colonial, buscando sacar el máximo provecho de tales situaciones. Este caso presenta entonces varios mecanismos a través de los cuales las poblaciones indígenas, bajo relaciones de poder desiguales, buscaban expresar su protagonismo en las relaciones entre ellas y el poder colonial.

Como en el caso de los Amanajó en São Bento das Balsas, los Gamela fueron mantenidos en el asentamiento de Lapela de una forma similar. Trasladar a una población de una tierra originaria a otra completamente diferente requería no sólo mecanismos de persuasión para su desplazamiento, sino también formas efectivas de mantener a los indígenas en el asentamiento. Esto último fue lo más difícil, ya que era común en los Pueblos y Plazas que se produjeran fugas y deserciones, en gran parte debido al descontento que algunos indígenas tenían con el sistema de Directorio.

En la misma carta antes mencionada, Joaquim de Melo e Póvoas se refiere a Fray Antônio da Conceição, párroco de Lapela, como un “santo” por su comportamiento en relación con los indios Gamela. El gobernador narra que el dinero recaudado en las misas celebradas era devuelto “en tela para cubrir su desnudez”, lo que permite a la autoridad dar fe del buen comportamiento de los religiosos en relación con los indígenas y el pleno cumplimiento del Directorio (AHU, Avulsos do Maranhão, Caja 41, Documento 4065). Como se mencionó anteriormente, más que las demandas del imperio portugués, también es necesario ver el significado que los propios indígenas atribuían a este modelo de sociedad impuesto por el Reino.

Las experiencias de negociación con los Amanajó y los Gamela deben entenderse mucho más allá del ámbito de las negociaciones con el Estado. Es necesario entenderlas también bajo la dimensión del protagonismo indígena, en la medida en que las demandas impuestas por estas poblaciones moldearon el rumbo de lo que se pretendía en el imperio portugués. A pesar de que la intermediación se basó en la no violencia, es decir, en los mecanismos de convencimiento y persuasión, la práctica resultó ser mucho más compleja de lo previsto, requiriendo una logística que tuviera en cuenta, en gran medida, las demandas de las poblaciones indígenas.

Por lo tanto, el caso del desplazamiento de los Amanajó y los Gamela, entre los años 1763 y 1765 en la región oriental de los estados de Grão-Pará y Maranhão, más que ilustrar un proceso de expulsión de poblaciones de sus tierras originales en el marco de una política violenta de imposición del modo de vida europeo; permite demostrar que los indígenas vieron en la alianza con los portugueses una forma de reelaborar sus propias identidades. Mientras la política pombalina intentaba, en todos los sentidos, asimilar a las poblaciones indígenas a la sociedad colonial, estas poblaciones no solo reaccionaban de diferentes maneras, sino que también buscaban dar otros sentidos y significados al proceso de colonización, como por ejemplo durante los periodos de negociación entre ellas y la potencia colonial.

Referencias

Archivo Público del Estado de Pará. Correspondência de diversos com o Governo, Codex 120, Documento 77

Archivo Histórico de Ultramar. Projeto Resgate, Suelto de Maranhão, Caja 41, Documento 4065

Bombardi, Fernanda (2014). Pelos interstícios do olhar do colonizador: descimentos de índios no Estado do Maranhão e Grão-Pará (1680-1750). Tesis de Maestría en Historia, Universidad de São Paulo, São Paulo, Brasil.

Coelho, Elizabeth (2002) Territórios em confronto: a dinâmica da disputa pela terra entre índios e brancos no Maranhão. São Paulo: Hucitec.

Coelho, Mauro Cezar (2016) Do sertão para o mar – um estudo sobre a experiência portuguesa na América: o caso do Diretório dos Índios (1750-1798). São Paulo: Livraria da Física.

Dornelles, Soraia Ventas (2021) Registros de Fundações, Ereções e Posses das Vilas: um olhar sobre as vilas de índios do Maranhão. Sæculum – Revista de História, v. 26, n. 44, p. 308-327.

Farage, Nádia (1991) As muralhas dos sertões: os povos indígenas no rio Branco e a colonização. Río de Janeiro: Paz e Terra; ANPOCS.

Henrique, Márcio Couto; Morais, Laura Trindade de (2014) Estradas líquidas, comércios sólidos: índios e regatões na Amazônia. Rev. Hist. (São Paulo) 171: 49-82.

Meireles, Mário Martins (1960) História do Maranhão. Río de Janeiro: DASP, Serviço de Documentação.

Melo, Vanice Siqueira de (2011) Cruentas guerras: índios e portugueses nos sertões do Maranhão e Piauí (primeira metade do século XVIII) .Tesis de Maestría en Historia, Universidad Federal de Pará, Belém, Brasil.


  1. Esta contribución a la Iniciativa Mellon-Upenn es uno de los resultados de la investigación realizada para el desarrollo de mi Maestría: Felipe William dos Santos Silva, “Pelos campos, matas, ilhas, rios, baías e sertões: a espacialidade das povoações do Diretório dos Índios e as dinâmicas territoriais na capitania do Maranhão (1757-1774)”, Tesis de Maestría en Historia, Universidad Federal de Pará, Belém, Brasil, 2023. ↩︎

  2. Es importante destacar un problema semántico entre libre y liberado (liberto en portugués). En este contexto, liberado significaba estar fuera de la tutela del Estado, debiendo buscar otras formas de supervivencia, mientras que libre consistía en quitar la mano de obra indígena de las manos de los religiosos y transferirla al Estado. ↩︎

  3. Entre 1753 y 1774, el Estado de Grão-Pará y Maranhão, según Mário Martins Meireles (1960, p. 162), tenía una jurisdicción que abarcaba las capitanías de Grão-Pará, Maranhão y Piauí, además del territorio del Río Negro, que, en 1755, se convertiría en capitanía. Aunque estas capitanías estaban subordinadas al capitán general, contaban con un gobierno que les atribuía cierto grado de autonomía, según la Real Cédula de 6 de agosto de 1753, que eliminó el cargo de capitán general de la capitanía y creó el de gobernador. ↩︎

  4. Las guerras justas y los rescates fueron la forma en que el Estado, en una política de “limpieza” del territorio, buscó librar conflictos armados contra los pueblos indígenas. Al respecto, véase: Vanice Siqueira de Melo (2011) y Fernanda Bombardi (2014). ↩︎

Leyendo en Portugués

Narrativa 1763 - 1765

Um olhar sobre o protagonismo indígena: negociações entre os Amanajó e os Gamela e o poder colonial na capitania do Maranhão (1763-1765)

  • Silva, Felipe W.

Mappa geographico da capitania do Maranham, que pode servir de Memoria sobre a população, cultura e couzas mais notaveis da mesma Capitania. Elaborado pelo major Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Biblioteca Nacional Luso-Brasileira.

Mappa geographico da capitania do Maranham, que pode servir de Memoria sobre a população, cultura e couzas mais notaveis da mesma Capitania. Elaborado pelo major Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Biblioteca Nacional Luso-Brasileira.

Resumo

O presente ensaio analisa o processo de descimento das populações Amanajó e Gamela na capitania do Maranhão, entre os anos de 1763 e 1765. Sob uma historiografia que busca enfatizar a atuação dos indígenas na aplicação do Diretório na América portuguesa, o texto a seguir vem a propor um olhar acerca das formas que os indígenas na capitania do Maranhão enxergavam a realidade colonial, muito além de uma visão de coitadismo, de passividade ou de resignação frente ao sistema que se impunha. A partir de fontes administrativas coloniais, escritas por não indígenas, pode-se enxergar inúmeros indícios de que as populações indígenas foram extremamente fundamentais para o processo de colonização, na medida em que era necessário conquistar a confiança dos habitantes locais, por vezes, modificando o curso das pretensões do império português para a América. Desde o domínio com a Língua Geral a fim de convencê-los a se mudar para as povoações estabelecidas pelos portugueses até a logística de manutenção desses povos nesses espaços, tal experiência demonstrou diversos interesses em jogo, o que permite dimensionar o seu caráter complexo e dinâmico e, dessa forma, coloca os indígenas num lugar de protagonismo não apenas do processo colonial como de sua própria história.

Em 1755, D. José I implementou a Lei de Liberdade dos Índios, que não apenas instituía a condição de livre para as populações indígenas, como também seriam retiradas do controle das ordens religiosas nos aldeamentos, que até então detinham o monopólio da mão de obra indígena.1 A condição de livre, ao invés de liberto, por sua vez, deu margens para que o império português não abdicasse da tutela com relação aos indígenas, sendo instituído, em 1757, o Diretório dos Índios, que previa não apenas incorporar as populações indígenas à sociedade colonial portuguesa, como também igualá-las aos brancos.2

Pensado inicialmente para as realidades fronteiriças não apenas do Estado do Grão-Pará e Maranhão, área correspondente aos atuais estados do Pará, do Maranhão, do Amazonas e do Piauí,3 como também da região de Rio Grande de São Pedro, correspondente ao atual estado do Rio Grande do Sul, o Diretório dos Índios foi o responsável em transformar antigas estruturas dos aldeamentos missionários em povoações civis, elevadas à categoria de Vilas ou Lugares. No caso do Estado do Grão-Pará e Maranhão, para ocupar esses núcleos, foram necessárias diversas expedições de descimento aos interiores, com o fim de arregimentar novos moradores para engrossar o contingente populacional das Vilas e Lugares de Índios.

Previsto pelo parágrafo 6 do Diretório, as expedições para recrutar trabalhadores, não mais deveria ser empregado por meio de guerras justas e das tropas de resgates, a não ser pelo convencimento e pela persuasão de que a aliança com os portugueses poderia ser um excelente negócio, bem como aceitar o modo de vida deles.4 Neste sentido, muitos indígenas aceitaram habitar os núcleos estabelecidos pelos portugueses, sob o argumento de que iriam obter vantagens e benefícios. Para o império português, isso era de fundamental importância, pois obter a confiança dos povos indígenas significava a manutenção de sua possessão na América, já que, constantemente, estrangeiros assediavam o território, a exemplo dos holandeses e espanhóis (Farage, 1991; Coelho, 2016).

Contudo, deve-se considerar não apenas essa vertente utilitarista com relação à ocupação dos núcleos, mas também a leitura que os próprios indígenas realizavam acerca desses deslocamentos de suas terras de origem para as Vilas e os Lugares fundados pelo Diretório pombalino. Assim, destacam-se dois casos referentes aos povos Amanajó e Gamela, entre os anos de 1763 e 1765, na capitania do Maranhão, nos quais é possível notar diversos mecanismos de negociação do poder colonial com as populações indígenas, estas, por sua vez, encontrando nesses momentos uma forma de fazer valer seus interesses (Dornelles, 2021). Estes momentos foram identificados em documentação do Arquivo Público do Estado do Pará (APEP) e do Arquivo Histórico Ultramarino (AHU).

Em setembro de 1763, na região de Pastos Bons, freguesia de São Bento das Balsas, localizada no rio Itapecuru, sul da capitania do Maranhão, Joaquim de Melo e Póvoas, governador da capitania, informou a Manuel Bernardo de Melo e Castro, governador e capitão-general do Estado do Grão-Pará e Maranhão, que houve uma ocupação por parte de indígenas da nação Amanajó à Fazenda das Mangabeiras. Dessa forma, o governador ainda relata que haviam fechado toda e qualquer forma de comunicação, deixando os moradores em estado de sítio, além de matarem os gados e confiscado as fontes e lavouras.

Diante da situação apresentada, segundo a documentação, os moradores se viram obrigados a juntarem forças para “sacudir aqueles bárbaros” (APEP, Códice 120, Documento 77), forma a qual a fonte se refere aos indígenas do período colonial, reunindo 97 pessoas, bem como pediram auxílio ao Reverendo Padre José Antônio de Freitas, capelão de Oeiras, capital da capitania do Piauí, assim como do próprio governador, João Pereira Caldas. Na ocasião, encontrava-se em missão na freguesia acima citada.

A fazenda dos Mangabeiras, ao que parece, não era de fácil acesso, pois, apesar de pertencer a uma freguesia significativamente povoada, para alcançar a localidade, a documentação sugere que a tropa formada pelos moradores, assim como pelo capitão-mor de São Bento das Balsas, levou aproximadamente cinco dias. Ao mesmo tempo, indica que a aldeia dos Amanajó localizava-se próximo à fazenda de gado, ao ponto de ser relatado que “uma temerosa aldeia de gentios” a pôs em estado de sítio. “Gentios”, “bárbaros”, “selvagens”, para citar alguns exemplos mais recorrentes nas fontes coloniais, era a forma como os portugueses buscavam desqualificar a população indígena, utilizando disso como justificativa para prosseguir o processo de colonização e a consequente expropriação das terras dos povos indígenas (Coelho, 2002).

O fato de o padre José Antônio de Freitas, mais do que ser conhecedor, falar a Língua Geral, tornou-se mais uma razão para pedir socorro a ele, pois os moradores representavam os indígenas que ocupavam a fazenda da seguinte forma: “era gentio desconhecido tanto nas armas, como nos sinais, e língua, pois em uma casa aonde se tinha visto se lhe ouviram algumas palavras da Língua Geral” (APEP, Códice 120, Documento 77). Por sua vez, o religioso viu nesta situação uma oportunidade não apenas para convencer os Amanajó a desocuparem a fazenda, como também a se converterem para a fé cristã.

Ao chegar às proximidades do local onde os Amanajó estavam assentados, o padre conhecedor da Língua Geral, em companhia de “um rapaz dos dois” que haviam sido capturados pelos moradores da Freguesia de São Bento das Balsas, conseguiu adentrar a localidade. A documentação narra que após chegar em “um alto de um mato”, José Antônio de Freitas “se meteu entre eles [os Amanajó]” e, após um certo tempo, os indígenas soltaram as armas e “vieram para fora”, tudo isso atribuído justamente à habilidade que o religioso possuía com a Língua Geral (APEP, Códice 120, Documento 77).

Dominar uma forma de comunicação com os indígenas, neste contexto, deve ser visto como mais do que uma apropriação dos mecanismos de negociação com as populações locais, de maneira a satisfazer os interesses da Coroa. É também uma forma de os próprios indígenas ditarem maneiras de obter vantagens e benefícios ao se aliar com os portugueses, pois, apesar de isso se apresentar dentro de uma relação assimétrica de poder, não se pode perder de vista a dimensão do protagonismo das populações indígenas na condução do próprio processo de colonização na América portuguesa.

A documentação informa que o padre, após esse ocorrido, passou a ser admirado pelos indígenas, a ponto de segui-lo para uma determinada localidade, apenas identificada como “no mato, aonde estão arranchados” (APEP, Códice 120, Documento 77). Vale lembrar que o religioso foi à Freguesia de São Bento das Balsas em missão, e que retornaria em breve para Oeiras, junto de Pereira Caldas. No entanto, o eclesiástico adiou seu retorno ao Piauí, pois após o estabelecimento dos Amanajó em uma determinada localidade dos sertões sul-maranhenses, os indígenas contestavam que o padre de lá se retirasse e, dessa forma, as autoridades, sob a tentativa de estabelecer uma relação de confiança com os Amanajó, não ousaram contrariar as suas demandas.

O caso do descimento dos Amanajó permite demonstrar, uma vez mais que, apesar das relações desproporcionais de poder e do gradativo e violento processo de expropriação das terras indígenas, esses sujeitos buscaram atribuir inúmeros sentidos e significados aos instrumentos coloniais. Assim, os Amanajó construíram, nesse episódio, uma maneira de conseguir valer seus interesses, deles dependendo não apenas a continuidade do cotidiano dos moradores da Freguesia de Pastos Bons, mas também, de maneira geral, o prosseguimento do processo de colonização portuguesa no Maranhão.

Outro caso bastante emblemático que permite refletir acerca das populações indígenas como atores da colonização portuguesa seria a convocação dos indígenas Gamela para o Lugar de Lapela, o que faz com que nosso foco se desloque um pouco mais para o oeste da capitania do Maranhão. Realizada em 1764, pelo principal dos Gamela, o descimento desta nação envolveu uma série de negociações por parte do governo, este utilizando-se até dos recursos da Fazenda Real para conseguir produtos a fim de persuadir os indígenas de que aldear-se era sinônimo de inúmeras vantagens.

Em carta de 4 de agosto de 1764, Joaquim de Melo e Póvoas informa, com detalhes, a respeito desse deslocamento dos indígenas Gamela. O governador do Maranhão necessitou empregar recursos da Fazenda Real para persuadir o principal Beibeto, da Aldeia Grande, a fim de induzir o restante dos indígenas a aceitar o deslocamento deles até o Lugar de Lapela, a começar pelo fato de “vesti-lo bem” (AHU, Avulsos do Maranhão, Caixa 41, Documento 4065). Muito embora este ato do governador possa remeter ao parágrafo 15 do Diretório, é preciso igualmente entender o sentido da vestimenta para os próprios indígenas que, muito além de um valor comercial, Márcio Couto Henrique (2014) chama a atenção para se enxergue também um valor simbólico nas trocas e transações entre as populações indígenas e os agentes do Estado.

Nesse contexto, vale lembrar também que a figura do principal nas povoações era algo igualmente previsto pela legislação pombalina, responsável pela administração das Vilas e Lugares, em conjunto com o Diretor. Diante disso, é possível vislumbrar o poder do qual Beibeto é investido para intermediar negociações com o governo, de modo a convencer seus pares das vantagens em mudar-se para um núcleo estabelecido pelo poder português, a tal ponto que a autoridade indígena, além do “presente” que recebeu de Melo e Póvoas, ainda sugeriu ao governador que também mandasse panos e ferramentas que, na opinião de Beibeto, seria uma forma de convencer os gamelas a descerem para Lapela.

Assim, pode-se ver esse caso sob duas perspectivas. Do lado do império português, a satisfação imediata dos interesses dos seus súditos, não apenas por estar previsto na legislação do Diretório, mas também porque da conivência dos indígenas dependia a permanência da colonização portuguesa na América. Já do lado dos Gamela, torna-se evidente que este momento de negociação demonstra a leitura que os próprios indígenas realizavam acerca da realidade colonial, buscando tirar o máximo proveito de tais situações. Dessa forma, este caso apresenta diversos mecanismos que as populações indígenas, embora sob relações desiguais de poder, buscaram de expressar seu protagonismo nas relações entre elas e o poder colonial.

Como vimos no caso dos Amanajó em São Bento das Balsas, para os Gamela se verificou semelhante forma de mantê-los na povoação de Lapela. Deslocar uma população de uma terra originária para outra completamente distinta, requeria não apenas mecanismos de convencimento para o seu deslocamento, como também de formas eficazes para manter os indígenas na povoação. Esta última se constituía na mais difícil, pois era comum nas Vilas e nos Lugares ocorrências de fugas e deserções, em grande medida, pelo descontentamento que alguns indígenas possuíam com o sistema do Diretório.

Na mesma carta acima mencionada, Joaquim de Melo e Póvoas se refere a Frei Antônio da Conceição, pároco de Lapela, como um “santinho” pelo seu procedimento com relação aos indígenas Gamela. O governador narra que o dinheiro coletado nas missas realizadas era revertido “em pano para lhes cobrir a desnudez”, o que permite a autoridade atestar o bom comportamento do religioso com relação aos indígenas e o pleno cumprimento do Diretório (AHU, Avulsos do Maranhão, Caixa 41, Documento 4065). Conforme se falou anteriormente, mais do que as demandas do império português, é necessário também enxergar o sentido que os próprios indígenas atribuíam a esse modelo de sociedade imposto pelo Reino.

As experiências de negociação com os Amanajó e com os Gamela deve ser entendido muito além do âmbito das negociações com o Estado. É preciso também entendê-las sob a dimensão do protagonismo indígena, na medida em que as demandas impostas por essas populações moldaram o curso do que estava sendo pretendido pelo império português. Mesmo que as intermediações tenham tido como base a não violência, ou seja, os mecanismos de convencimento e de persuasão, a prática demonstrou-se bem mais complexa do que o previsto, exigindo uma logística que levou em conta, em grande medida, a exigência das próprias populações indígenas.

Portanto, o caso do deslocamento dos Amanajó e dos Gamela, entre os anos de 1763 e 1765 na região oriental do Estado do Grão-Pará e Maranhão, mais do que um processo de retirada das populações de suas terras originárias, em uma política extremamente violenta de imposição do modo de vida europeu, também permite demonstrar que os indígenas enxergaram na aliança com os portugueses uma forma de reelaboração das suas próprias identidades. Ao mesmo tempo que a política pombalina intentou, de todas as formas, assimilar as populações indígenas à sociedade colonial, essas populações não apenas reagiram de diversas formas, como também buscaram dar outros sentidos e significados ao processo de colonização, a exemplo dos momentos de negociação entre elas e o poder colonial.

Referências bibliográficas

Arquivo Público do Estado do Pará. Correspondência de diversos com o Governo, Códice 120, Documento 77

Arquivo Histórico Ultramarino. Projeto Resgate, Avulsos do Maranhão, Caixa 41, Documento 4065

Bombardi, Fernanda. 2014. Pelos interstícios do olhar do colonizador: descimentos de índios no Estado do Maranhão e Grão-Pará (1680-1750). Dissertação de Mestrado em História, Universidade de São Paulo, São Paulo, Brasil.

Coelho, Elizabeth. 2002. Territórios em confronto: a dinâmica da disputa pela terra entre índios e brancos no Maranhão. São Paulo: Hucitec.

Coelho, Mauro Cezar. 2016. Do sertão para o mar – um estudo sobre a experiência portuguesa na América: o caso do Diretório dos Índios (1750-1798). São Paulo: Livraria da Física.

Dornelles, Soraia Sales. 2021. Registros de Fundações, Ereções e Posses das Vilas: um olhar sobre as vilas de índios do Maranhão. Sæculum – Revista de História, v. 26, n. 44, p. 308-327.

Farage, Nádia. 1991. As muralhas dos sertões: os povos indígenas no rio Branco e a colonização. Rio de Janeiro: Paz e Terra; ANPOCS.

Henrique, Márcio Couto; Morais, Laura Trindade de. 2014. Estradas líquidas, comércios sólidos: índios e regatões na Amazônia. Rev. Hist. (São Paulo) 171: 49-82.

Meireles, Mário Martins. 1960. História do Maranhão. Rio de Janeiro: DASP, Serviço de Documentação.

Melo, Vanice Siqueira de. 2011. Cruentas guerras: índios e portugueses nos sertões do Maranhão e Piauí (primeira metade do século XVIII)”. Dissertação de Mestrado em História, Universidade Federal do Pará, Belém, Brasil.


  1. Esta contribuição a Iniciativa Mellon-Upenn é um dos resultados da pesquisa realizada para o desenvolvimento do meu Mestrado: Felipe William dos Santos Silva, “Pelos campos, matas, ilhas, rios, baías e sertões: a espacialidade das povoações do Diretório dos Índios e as dinâmicas territoriais na capitania do Maranhão (1757-1774),” Dissertação de Mestrado em História, Universidade Federal do Pará, Belém, Brasil, 2023. ↩︎

  2. É importante ressaltar uma questão semântica entre livre e liberto. Neste contexto, liberto significava estar fora da tutela do Estado, buscando outras formas de sobrevivência, e livre consistia em retirar a mão de obra indígena das mãos dos religiosos e transferi-los para o Estado. ↩︎

  3. Entre os anos de 1753 e 1774, o Estado do Grão-Pará e Maranhão, segundo Mário Martins Meireles (1960, p. 162), possuía uma jurisdição que abrangia as capitanias do Grão-Pará, do Maranhão e do Piauí, além do território do rio Negro que, em 1755, viria a se transformar em uma capitania. Embora essas capitanias fossem subalternas ao capitão-general, elas possuíam um governo que lhes atribuía certo grau de autonomia, conforme Carta Régia de 6 de agosto de 1753, que extinguiu o cargo de capitão-mor de capitania e criou o de governador. ↩︎

  4. As guerras justas e os resgates eram a forma com que o Estado, em uma política de “limpeza” do território, buscava travar conflitos armados contra os indígenas. Sobre essa questão, consultar: Vanice Siqueira de Melo (2011) e Fernanda Bombardi (2014). ↩︎

Artículos Relacionados

INDIAN PEOPLES OF VENEZUELA AND ADJACENT AREAS

INDIAN PEOPLES OF VENEZUELA AND ADJACENT AREAS

Mapa 1995
MAP 7.—The Highland tribes of Colombia and Ecuador. (Drawn from data compiled by Gregorio Hernández de Alba;John Murra;Sergio Elías Ortíz;and Henri Lehmann.)

MAP 7.—The Highland tribes of Colombia and Ecuador. (Drawn from data compiled by Gregorio Hernández de Alba;John Murra;Sergio Elías Ortíz;and Henri Lehmann.)

Mapa 1400
MAPA Físico y Político DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA

MAPA Físico y Político DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA

Mapa 1840
Mbyá

Mbyá

Mapa 2001
A New Map of Mexico and Adjacent Provinces Compiled From Original Documents

A New Map of Mexico and Adjacent Provinces Compiled From Original Documents

Mapa 1810
Cuba

Cuba

Mapa 1900 - 1999
PROVINCIA DE SAPUCAHY

PROVINCIA DE SAPUCAHY

Mapa 1873
"Territorio Indígena Malécu"

"Territorio Indígena Malécu"

Mapa 2010

Despojos en las Américas

Un Proyecto de

University of Pennsylvania

Copyright 2024

Con el apoyo de

Mellon Foundation

Diseño y Desarrollo del Sitio

Element 84

Créditos Artísticos

Mapa geográfico de la capitanía de Maranham, que puede servir como Memoria sobre la población, la cultura y los aspectos más salientes de la Capitanía. Preparado por el Mayor Francisco Ribeiro de Paula, 1819, Biblioteca Nacional Luso-Brasileña.

Páginas del Sitio

  • Inicio
  • Explorar
  • Autores
  • Sobre
  • Arte
  • Cuerpos
  • Planes de Estudio
  • Herencia Cultural
  • Mapas
  • Territorios