Resumen
Esta pintura se relaciona con el territorio al representar la frágil intersección entre los ecosistemas naturales y la intervención humana en el paisaje peruano. La obra sumerge al espectador en las densas y palpitantes texturas de la selva amazónica, solo para revelar, en su núcleo, un sistema de agua artificial impuesto sobre el terreno. Figuras con mangueras rocían agua en gestos coordinados, lo que sugiere tanto un intento de control como una reproducción artificial de la naturaleza. La referencia en el título a un “modelo” subraya el carácter temporal, e incluso experimental, de estas intervenciones, enfatizando la tensión entre la transformación ambiental y su posible reversibilidad.

