Resumen
Esta obra se relaciona con el territorio al reimaginar críticamente la narrativa colonial del “descubrimiento” del Amazonas. A través de un estilo colorido y casi satírico, la pintura yuxtapone a los conquistadores y misioneros españoles con paisajes exuberantes de la selva, mujeres Indígenas exotizadas y animales simbólicos de la región. Las poses exageradas y los elementos fantásticos, como la figura de la sirena y el delfín rosado, subrayan lo absurdo y violento de las fantasías coloniales impuestas sobre el territorio y sus pueblos. Más que una narración histórica neutral, la obra denuncia que el Amazonas no fue descubierto, sino invadido, y cómo su territorio—tanto físico como simbólico—fue transformado por la conquista y el mito.


