Resumen
En la Zona de Silencio, el cuerpo se convierte en el medio por el cual el silencio, la violencia y la vulnerabilidad son escenificados. Concebida por El Ciervo Encantado e interpretada por Mariela Brito, la obra transforma la sala de teatro experimental en un paisaje cargado: una instalación de alambre de púas sobre la tierra, iluminado tenuemente por bombillas dispersas. Durante cincuenta minutos, el cuerpo desnudo de Brito se mueve lenta y silenciosamente a lo largo de la amenazante estructura, pausando para excavar y desenterrar palabras como la censura, la prostitución infantil, el racismo y el abuso de poder. Distribuidos con escalofriante neutralidad, estos fragmentos activa la imaginación de la audiencia, forzando al silencio a resonar con el ruido social. Rechazando los protocolos teatrales tradicionales, la interpretación disuelve las fronteras del texto, el carácter y el drama, articulando una práctica híbrida de las artes vivas. La Zona del Silencio, estrenada en Cuba el 6 de marzo, escenifica al cuerpo como un vehiculo de resistencia dentro de un sistema frágil y peligroso.
El Ciervo Encantado. La zona del silencio es un cono magnético que cambia de lugar según las condiciones atmosféricas y se desplaza continuamente por el desierto de forma errática. La sala de teatro se organiza como un cubo negro. Los espectadores se sientan en las sillas que se han dispuesto en sus cuatro costados. En el centro, una enorme instalación hecha de alambres de púas sobre un suelo de tierra, se levanta amenazante. Veinte bombillas encendidas y repartidas a ras del suelo, iluminan irregularmente creando un ambiente perturbador y un paisaje árido y peligroso. Desde el público emerge la actriz Mariela Brito que, quitándose completamente la ropa, ingresa desnuda al espacio. Durante los siguientes 50 minutos, y en completo silencio, la performer se desplazará cuidadosa y lentamente por el interior del tejido punzante realizando detenciones para excavar la tierra y desenterrar palabras escritas en carteles que distribuye con espantosa neutralidad en la peligrosa estructura. En la zona del silencio no se puede escuchar sonido alguno, ni la conversación entre personas. La palabras escritas, que la performer coloca una a una, ponen en marcha la máquina subjetiva de la audiencia. Censura, prostitución infantil, adoctrinamiento, alcoholismo, racismo, homofobia o abuso de poder, entre otras, sirven como disparadores ruidosos sobre un contexto empecinado en callar sus significados. La zona del silencio es un lugar donde se paran los relojes y existe un espacio magnetizado que provoca la ionización de la atmósfera y bloquea la trasmisión de las ondas de radio. Zona de Silencio es una instalación performativa para cubo negro. También, un ensayo visual, un dispositivo artístico contaminado cuyas fronteras disciplinares son difusas. Una pieza de artes vivas en las que se aprecia el abandono de los protocolos de representación escénicas por la articulación de estrategias de presentación en las que se suprie la idea texto, personaje o progresión dramática. Se estrenó el 6 de marzo en Cuba. Si va a visitar la zona del silencio debe estar consciente de que, dadas las condiciones de aridez, se trata de un ecosistema muy vulnerable y usted es responsable de ayudar a conservarlo.
Citas
El Ciervo Encantado. 'Zona de Silencio'. Despojos en las Américas. https://staging.dia.upenn.edu/es/art/AMEX015/

