Resumen
“Tierra de nadie” aborda el patrimonio cultural, los cuerpos y el territorio al exponer los legados violentos del colonialismo inscritos en la piel del Sur Global. En esta visceral interpretación artística del artista cubano Carlos Martiel, el artista permanece inmóvil con ocho banderas en miniatura clavadas en la carne de su torso, cada una representa a una nación europea involucrada en la colonización y división territorial de África entre la década de 1880 y la Primera Guerra Mundial. El cuerpo de Martiel se convierte en un archivo viviente, portador de las marcas del dominio imperial, el desplazamiento forzado y la explotación. A través de este acto estático, casi escultórico, el artista ofrece una narrativa carnal del trauma histórico, donde cada punción evoca el saqueo sistemático de tierras y pueblos. La interpretación artística transforma el cuerpo en un territorio simbólico, herido y ocupado, que resuena con la violencia persistente de la extracción colonial y sus efectos continuos sobre las comunidades diásporicas y marginadas.
“Tierra de nadie, es una propuesta del artista cubano Carlos Martiel, presentada por primera vez en la Gallería Continua de París, Francia, en 2022, comisariado por Laura Salas Redondo. A través de una estática interpretación artística, casi escultórica, la propuesta hace referencia a la conquista, la colonización, la anexión territorial, la explotación humana y de recursos naturales en el “Sur Global”. “Permanezco de pie en la galería con 8 banderas de mano, clavadas en la piel de mi torso. Las banderas usadas corresponden a los países europeos que invadieron, colonizaron, y dividieron territorialmente África entre la década 1880 y el inicio de la Primera Guerra Mundial: Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia, Francia, Portugal y España.” Poniendo en el centro de la acción escénica su propio cuerpo, Carlos Martiel, articula una narrativa epidérmica, carnal, en la que materializa el sentir de las poblaciones africanas obligadas a la diáspora, ilustrando dicha violencia como una penetración que desgarra su piel. Hendiduras, que como rastros, indican los desplazamientos involuntarios, la ocupación y el saqueo ilegal de sus territorios-cuerpo, ejecutados feroz y sistemáticamente, a través de la esclavitud y el sometimiento aplicado durante siglos por las rapaces políticas coloniales aún vigentes.

