Resumen
EL VACÍO activa el cuerpo como sitio de memoria, duelo y acción colectiva. Concebida como un contramonumento a la crisis del VIH/sida, la obra representa la ausencia de los cuerpos perdidos y estigmatizados, al tiempo que propone un espacio para su reaparición mediante la reunión, la interpretación artística y el diálogo comunitario.
Las dos pirámides —una rosa con la punta roja y otra negra con borde amarillo— condensan referencias a los cuerpos queer, racializados y no binarios: desde el triángulo rosa asociado con la represión y su reapropiación activista, hasta el lazo rojo del sida y el amarillo vinculado a disidencias de género.
En lugar de representar cuerpos de forma literal, EL VACÍO los invoca a través de símbolos y funciones: el cuerpo reunido, el cuerpo doliente, el cuerpo que resiste. Así, la obra convierte el espacio público en escenario de memoria y denuncia, recordando que aunque el virus puede ser indetectable, el estigma persiste sobre los cuerpos que lo habitan.
EL VACÍO es una escultura pública, un contramonumento, un espacio para la asamblea pública, interpretación artística queer y discusiones comunitarias acerca de la todavía presente crisis del vih/sida planteada originalmente como comisión del Highline Plinth en 2020 por Carlos Motta, Koray Duman y Theodore Kerr. La propuesta no fue seleccionada y continúa aún sin realizarse en su configuración original.
Actualmente, gracias al activismo sida y avances científicos, el VIH puede ser indetectable en la mayoría de pruebas de sangre, resultando en mejores prospectos de salud para quienes viven con el virus, volviéndose no transmisible a otras personas a través de relaciones sexuales. No obstante, aún hace falta un tratamiento efectivo en contra del estigma, discriminación y criminalización de aquellos afectados por la enfermedad.
El proyecto consiste en dos triángulos: uno negro, que comprende todos los colores del universo, y el otro rosa, el color que simboliza la liberación queer. El triángulo rosa tiene la punta en rojo, color del icónico listón del sida, y el triángulo es repuntado en amarillo, color asociado con expresiones de género no binarias.
En esta versión realizada particularmente para el MAMBO, se plantea al vacío como un memorial a las víctimas de la epidemia, al igual que como espacio de reunión, diálogo y reflexión en torno a las historias y futuros de la comunidad que vive con ella. Este espacio será el escenario de intervenciones performáticas que tomarán lugar a lo largo de la muestra, a cargo de artistas y activistas que participan de Virosis e Hilos de sangre, exposición y proyecto investigativo que se encuentran en el tercer piso, al igual que de parte del departamento educativo del Museo.
Citas
Duman, Koray, Ted Kerr, y Carlos Motta. 2020. 'El Vacío'. Despojos en las Américas. https://staging.dia.upenn.edu/es/art/ACOL001/

